RECUERDOS
![]() Mi querido tranvía (Línea 5 - Venecia-Delicias) ¿Cuántas veces partiría de aquí con destino al Barrio Delicias, a la Academia Kühnel o a algún cine del centro de la ciudad |
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Recuerdos del Canal - VER VÍDEO
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FECHAS
INOLVIDABLES
![]() Esperando la noche mágica del 6 de Enero |
![]() Mi Primera Comunión - 26 de Mayo de 1960 |
![]() Cartel anunciador de las Fiestas del Pilar de 1952 (Año de mi nacimiento). |
FIESTAS DEL PILAR Zaragoza (Años 50 y 60) |
![]() Cartel de 1963, donde podemos ver como pregonero a Ignacio Moreno. |
![]() Aquí aparezco en los caballitos de las ferias de las Fiestas del Pilar del año 1955. |
![]() Gigantes y Cabezudos en la Plaza del Pilar. |
![]() La "Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar", era y sigue siendo el acto principal de las Fiestas. |
![]() Fotografía de la entrada de la Calle Alfonso I, con la Basílica del Pilar al fondo. Fiestas del Pilar, año 1963 |
![]() Antigua Feria de Muestras en plenas Fiestas del Pilar. A la derecha, se instalaba el ferial de atracciones. |
![]() Orquesta del Circo Americano, que junto con el Circo Atlas y el Circo Ruso, eran asiduos entonces. |
CIRCO ATLAS
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Los Hermanos
Tonetti, fundaron el Circo Atlas en el año 1955. Desde entonces,
nunca dejaron de venir a Zaragoza para las Fiestas del Pilar.
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El gran actor de Tarazona, era otro de los artistas que nunca faltaban a las Fiestas del Pilar. A partir del año 1962, la fotografía de la derecha se empezó a hacer familiar. Anunciaba la obra con la que haría más de 3000 representaciones: "LA CIUDAD NO ES PARA MÍ". El desaparecido Teatro Argensola, era el elegido por Don Paco en Zaragoza para, en sesiones de tarde y noche, dar clases de interpretación y demostración continua de sus inmejorables dotes para la comedia. Esta obra y otras muchas de su repertorio, fueron llevadas al cine con gran éxito. También grabó numerosos discos, llegando a ganar un disco de oro en 1967. Falleció el 26 de febrero de 1982, a los 79 años de edad, a causa de una repentina angina de pecho. Estaba todavía en activo. En esos momentos, interpretaba la comedia "Qué mala sangre tienes" en el Teatro Apolo de Madrid. |
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![]() Las Fiestas del Pilar, se vieron acompañadas desde 1969 por el Grupo de Majorettes de la ciudad, que Corita Viamonte fundó por encargo del Ayuntamiento de Zaragoza. |
DÍAS DE RADIO
Haciendo clic en esta vieja radio, accederás a una sección muy especial:
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POCO
A POCO, LA TELEVISIÓN FUE LLEGANDO A LOS HOGARES ESPAÑOLES
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Hasta la compra del correspondiente receptor, los españolitos de entonces veíamos la televisión donde podíamos. Los bares tuvieron una época dorada, gracias al fútbol y los toros. Los escaparates de las tiendas fueron auténticas salas de proyección cuando el Real Madrid jugaba y ganaba finales de Copa de Europa. La casa del familiar, del vecino o del amigo afortunado por poseer un televisor, eran lugares donde podíamos ver la emisión que nos interesaba. En el año 1966, llegó la televisión a mi casa. Me consideré el muchacho más afortunado del planeta. Muchos otros la disfrutaban hacía tiempo, pero también había otros que aún tardarían en hacerlo. Eran años difíciles. |
![]() Una de las series más populares de aquellos años: "Bonanza" (1959). Se emitió durante catorce años. |
![]() "Escala en Hi-Fi" fue el primer programa que utilizó la técnica del play-back. En 1962, recibió el Premio Ondas. |
![]() "Los Intocables" se empezó a emitir en 1964, siendo todo un éxito desde su primer episodio. |
![]() "El Santo" y "El fugitivo", dos de las series más populares de los sesenta. |
![]() "Un millón para el mejor". En la foto, en la segunda etapa, que sería presentada por José Luis Pécker. |
![]() Con "Galas del Sábado", presentado por Laura Valenzuela y Joaquín Prat, pudimos ver los mejores artistas de entonces. |
![]() Mariano Medina fue el primer "hombre del tiempo" de TVE. |
![]() "Rin Tin Tin" (1961). Cada capítulo duraba tan sólo 25 minutos y nos quedábamos con enormes ganas de ver el siguiente. |
![]() Real Zaragoza, Campeón de Copa en el año 1964, al vencer en la final al Atlético de Madrid por 2-1. |
![]() Franz Joham, aparte de participar en numerosos programas, también se dedicó a la publicidad. |
![]() Mario Cabré, acompaña a una concursante de "Reina por un día" (1964). |
![]() Narciso Ibáñez Serrador, conseguía más de una vez quitarnos el sueño con "Historias para no dormir". |
![]() Carta de ajuste de T.V.E. En los primeros tiempos, durante la mayor parte del día, era lo único que podía verse. |
![]() Real Madrid, campeón de Europa de 1966, al derrotar en la final al Partizán de Belgrado por 2-1. |
![]() La boda de Fabiola y Balduino, fue todo un acontecimiento y seguida por televisión en muchos hogares. |
![]() Manuel Benítez "El Cordobés", todo un líder de audiencia en aquellos años. |
![]() "Cesta y Puntos", programa juvenil emitido a partir de 1966 y presentado por Daniel Vindel. |
![]() "Alfred Hitchcock, presenta", suponía poner el broche de oro a la emisión del día. El maestro del suspense no defraudaba. |
![]() A diferencia del bodrio en que se ha convertido hoy en día, el Festival de Eurovisión era en los años sesenta un gran acontecimiento. |
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![]() Estos hombres, centraron todo el interés en la noche del 21 de julio de 1969. Llegada del hombre a la Luna. |
FUERON MUCHOS AÑOS
CONVIVIENDO CON LA PESETA
(Yo, todavía sigo calculando con ella)

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IMÁGENES EN LA MEMORIA
![]() Antigua pasarela sobre el Río Ebro (Años 50) |
![]() Canal Imperial (Playa de Torrero) |
![]() El tranvía (Línea 5 Venecia-Delicias), subiendo por Paseo de Independencia en dirección a Torrero. |
![]() Aspecto que presentaba la Plaza de España por la noche. Obsérvense los anuncios de neón, retirados hace años. |
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En aquellos
años, en el Parque Primo de Rivera, ahora llamado "Parque
Grande", no se daba el vandalismo de hoy en día, y el Centauro
Quirón se sentía protegido entre Alfonso I el Batallador
y el Dios Neptuno.
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Aquellos
días de verano en Villarroya de la Sierra, pueblo de mi abuela
Rosa. Recuerdo que mi primera pregunta al llegar, era si bajaba agua por
el Río Martín. Así podía acompañar
a mi abuela y mi tía a fregar y lavar al río en lugar de
al lavadero público, y podría ver los animalillos que vivían
en sus aguas.
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HISTORIA DE MANZANILLA Publicado en la revista "La Sirena", en Otoño de 2004
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La historia que voy a contar, es de esas que al que las escucha le producen una cierta desconfianza. Por mucho que le hayan dicho que se trata de un caso real, duda que sea cierta tanta casualidad y tanto motivo para sonreír, pensar, ó... llorar. Sin embargo, quien me conozca personalmente podrá tacharme de sensible, pero no de mentiroso. Además, quien pertenezca al grupo de familiares o amigos más allegados, seguro que parte de esta historia les sonará por habérmela escuchado contar alguna vez. Todo empezó el día 16 de junio del año 1.997. En la octava planta del Hospital Infantil de Zaragoza, donde se encuentra la Unidad de Enfermos Oncológicos, la vida de mi madre se consumía por culpa de esa terrible enfermedad llamada cáncer, y que tanto pavor nos produce aunque nos hablen de los grandes adelantos y progresos que se vienen haciendo para combatirla. Caía la tarde de ese día y yo acababa de pedirle a una enfermera, una manzanilla para limpiar los ojos de mi madre que presentaban un color amarillo verdoso. Salí un momento de la habitación, cuando escuché el canto de un periquito en una ventana del pasillo. Parecía muy joven, quizá nacido esa misma primavera. Su color, era amarillo verdoso, el mismo color que como antes decía, presentaban los ojos de mi madre. Lo mismo podía haberse escapado de la pajarera que hay en La Rosaleda, en el Parque Primo de Rivera, que de cualquier piso. Lo cierto es que, para llegar hasta aquella ventana tan alta y en una tarde de tanto calor, tenía que haberse dado una auténtica paliza. Me acerqué con cuidado diciéndole alguna cosilla y cuando mi mano estaba a poco más de veinte centímetros de él, realicé un movimiento rápido y pude atraparle. Me preocupaba tuviera sed y hambre, pues era imposible saber el tiempo que llevaba perdido. Una pequeña ave de estas características, de no encontrar alguien que le ayude, puede fallecer a las pocas horas, victima de cualquier depredador o de sus propias necesidades. La manzanilla que había solicitado para limpiar los ojos de mi madre había llegado ya, y ahora estaba esperando se enfriara un poco. Poco antes, acababa de contar a las enfermeras la llegada del periquito y les había pedido una caja de cartón para llevármelo. Fueron unos minutos de mucho trajín. Llamé por teléfono a casa para advertir de mi llegada con el nuevo amigo. Mi mujer y mis hijos procuraron encontrar una pajarería todavía abierta, donde comprar una jaula y comida. En una palabra, que en unos días tan tristes, nos había llegado algo alegre y casi sin darnos cuenta, nos encontrábamos con una pequeña y nueva ilusión. A todo esto, cuando aquella manzanilla presentaba la temperatura ideal, me dispuse a limpiar los ojos de mi madre y, al mismo tiempo, le iba contando mi "encuentro" con el nuevo amigo. Mi madre sonrió y le dije que ya que había llegado en aquel momento, le podíamos poner de nombre, "Manzanilla". Justo a los tres días, mi madre falleció. Así conocí el día más triste de mi vida y es algo que a veces creo que todavía no he superado. De aquel verano, no recuerdo si pasé mucho ni poco calor. Estuve tres meses sin practicar mis aficiones musicales, porque no me apetecía y porque quise dedicar un luto especial a la persona que tanto quise y me quiso. Mientras tanto, "Manzanilla" se instaló en nuestra casa y más que una mascota, yo siempre vi en él, algo así como la prolongación de la vida de mi madre. Soy de los que piensan que nadie muere del todo mientras haya alguien que cada día se acuerde de la persona fallecida, por eso, la presencia de "Manzanilla" hacía que esa idea se fortaleciera mucho más. Mi mujer y mis hijos, conociéndome como me conocen, supieron también que llegaría un día en que todo aquello me produciría volver a sufrir de nuevo el triste mes de junio de 1.997, el día que "Manzanilla" se fuera para siempre. Ha querido de nuevo el ¿destino?, que Manzanilla enfermara precisamente en un mes de junio. Tras vanos intentos de curación, murió la madrugada del día 22 de ese mes, justo siete años y tres días después de fallecer mi madre. Si como decía antes, los que tan bien me conocen sabían que cuando llegara ese día me iba a afectar muy especialmente, no podían suponer que fuera tanto. Ese entrañable "pequeñajo", me recordó a mi madre cada día durante los años que estuvo con nosotros. Me la recordó igualmente cuando enfermó y, sobre todo, cuando murió. Por eso, cuando lo enterré, lo hice en un lugar muy cercano a donde reposan sus cenizas. Manzanilla nunca fue un periquito de esos parlanchines y amaestrados, ni falta que le hizo. Sabía que nos había conquistado el día que llegó a nosotros. Siempre agradecimos que de tantas familias en Zaragoza, eligiera la nuestra, precisamente en unos días en que tanta falta nos hacía recuperar la sonrisa.
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TORRERO EN LA NOSTALGIA Publicado en la revista "La Voz de las Canteras" - Octubre 2005 |
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Cada vez que me pongo a visionar películas como: "Amarcord" o "Cinema Paradiso", pienso que me gustaría ser como Federico Fellini o Giusseppe Tornatore, para poder dirigir una película basada en mis años de niño y adolescente en un barrio como Torrero. De poder hacerlo, debería parecerse a esas dos obras de arte como las mencionadas pero, sin embargo, sería tan... diferente. Sería diferente porque aunque la época a retratar no dista mucho de ser la misma, mis sentimientos y recuerdos, naturalmente, serían distintos a los de esos genios italianos, como lo serían los personajes, la escuela, los cines.. los recuerdos imborrables de unos años irrepetibles. Unos años en los que los chavales crecíamos ajenos a una tragedia que, para nuestros padres y abuelos, se sentía muy reciente. Una guerra civil es lo peor que le puede suceder a un país y, España en esos años, luchaba por olvidarla. Aunque yo naciera en el barrio de La Magdalena, Torrero me marca para siempre por ser el lugar donde crezco y hago mis primeros descubrimientos. Llegué con cuatro años de edad y corría el año 1.956. En ese año llegaría también a todas las tiendas y kioscos, "El Capitán Trueno", que ahora cumple cincuenta años. Los tebeos y el cine, junto con los juegos en la calle, eran las diversiones para unos críos que salían de sus casas merendando pan con aceite y azúcar sin saber que muchas décadas después, aquello iba a ser considerado como un lujo de la dieta mediterránea.. ¡qué cosas!. Y la escuela. No voy a decir cual era porque todos sabemos que en aquella época, muchos chicos presumían de su colegio y era fenomenal ese entusiasmo. No todos hacían lo mismo. En ese aspecto, más o menos como ahora. Hoy en día hay otros problemas. No obstante, aunque omita el nombre de mi viejo colegio, siempre he presumido de haber obtenido una buena educación, gracias a la enseñanza de los profesores que en el mismo encontré, junto con el ejemplo y recomendaciones de mis padres y abuelos. Y, por supuesto, en mi película no podría faltar la radio funcionando a todas horas en la cocina de la vieja casa de mis abuelos, una parcela en la Plaza de la Parras, donde vivíamos todos tan felices escuchando aquellas maravillosas coplas de los grandes autores e intérpretes de entonces. Programas como "Felicidades con música", "Matilde, Perico y Periquín" y, por Navidad, "Pinzón". Y las noticias, con su parte meteorológico que hacía que la Plaza de las Canteras se llenara de personas portando latas y garrafas haciendo cola en aquel surtidor de petróleo. Lo mismo ocurría en las viejas tiendas de leña y carbón para las estufas y cisco para el brasero. Cuando por fin, con muchísimos apuros, mis padres pudieron pagar la entrada de un piso en el número 20 de la calle Venecia, nos trasladamos allí y podía presumir de tener a la misma distancia el Cine Torrero y el Cine Venecia. Dios sabe cuantas horas habré pasado en estos dos locales. Del primero, me vienen a la cabeza aquellos programas dobles y sesiones continuas de los jueves, que era el día en que en mi colegio se guardaba fiesta por la tarde. Recuerdo a Lex Barker, interpretando a Tarzán, a Pablito Calvo, en Marcelino Pan y Vino, y haberme enamorado locamente de Doris Day el mismo año que quedaba impactado por Imperio Argentina en una de las reposiciones de "Nobleza baturra" que por aquella época se hacían de vez en cuando. Por lo que respecta al Venecia, hay que decir que, aunque de reestreno, era un cine muy bien cuidado y con una esmerada programación. Estaba dirigido principalmente a un público mayor de 18 años. Solían exhibir pocas películas toleradas para menores, pero aprovechando esa edad en que con cinco años a uno lo "colaba" su madre cogido en sus brazos, una tarde de invierno pude ver una película que me aterrorizó de manera especial, "Los crímenes del museo de cera", con Vincent Price como protagonista. Hoy forma parte de mi colección, como reconocimiento a todo un clásico del género y, sobre todo, como recuerdo de un día con mis padres en el Cine Venecia y una noche sin dormir debido al miedo. A los cinco años de edad, una película así y en aquella época, reconozco que fue demasiado fuerte para mí. Y qué voy a decir de los pinares, y del Parque Primo de Rivera, del Parque Pignatelli, y del Canal Imperial, donde aprendí a pescar gracias a las lecciones del mejor amigo que tuve, un chaval extraordinario que andaba siempre con prisa y un día se fue al Cielo sin despedirse. Ese Canal Imperial que también nos amargaba alguna vez cuando surgía la tragedia de algún ahogado en sus aguas. La verdad es que habría buen guión para esa película que decía al comienzo. Torrero da para mucho y siento no puedan caber en un artículo tantos recuerdos y sentimientos que me hubiese gustado relatar. Recuerdos y sentimientos que compartirán muchas personas que vivieron aquella época, contentas con lo poco que tenían y que tanto les parecía.
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