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POLLYANNA Ficha artística: Dirigida
por: David Swift
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La llamada factoría Disney "fabrica" películas para entretener al mundo infantil y a sus papás, y al mismo tiempo utiliza mensajes subliminales sobre esoterismo y valores conservadores. ¿Por qué la mayor parte de las familias son monoparentales? ¿Por qué en la película "El rey león" asimila sutilmente la ideología nazi a los musulmanes? ¿Por qué incluye escenas o dibujos eróticos que pasan desapercibidos para el público en general? Sin embargo, Disney sigue encantando a la mayor parte de la gente. Los personajes transmiten sentimientos, viven aventuras y al final son felices. Y también enseña valores positivos (todo tiene una cara y una cruz). Y a mí, personalmente, me encantan las películas de Disney. Y centrándome en la película de mi vida, Pollyanna ha marcado mi manera de pensar y de vivir la vida desde que la vi. Está basada en la novela de Eleanor H. Porter, de 1913, y como película, obtuvo un gran éxito, como la práctica totalidad de todo lo que hacen en Disney. Todas las situaciones de la vida tienen dos lecturas, la positiva y la negativa, como ya he comentado antes. Y la protagonista, Pollyanna, siempre se decanta por la primera. A todo le da la vuelta para aprender y salir adelante a pesar de las adversidades. Y consigue que una mujer amargada sea feliz, y que todo el pueblo, en definitiva, sea feliz. ¿Quién de nosotros no quiere ser feliz? En la película, la gente del pueblo y los protagonistas y la tía Polly, se dan cuenta de que la vida en realidad nos ofrece infinitas oportunidades que hay que saber aprovechar, que los problemas no son problemas sino decisiones que tenemos que tomar a partir de varias soluciones que tenemos que pensar. Que a pesar de los baches y montañas que la vida nos va poniendo, podemos salir adelante siempre. Que sólo hay que aceptar y decidir. Y eso es lo que intento hacer con los distintos problemas que la vida me va poniendo en el camino, ya sean laborales, ya sean personales. Les doy la vuelta para ver qué puedo hacer para salir del embrollo, en lugar de perder el tiempo lamentándome. Y, de momento, va funcionando. Y soy feliz, ¿por qué no? Mª Belén Gonzalvo
Navarro |