Título original: La kermesse héroique
Dirigida por: Jacques Feyder
Año: 1936
Música: Louis Beydts
Reparto: Françoise Rosay, Jean Murat, Louis Jouvet, Micheline
Cheirel, Lyne Clévers, Alfred Adam
Pocas veces el cine ha
utilizado el arte de la pintura con el acierto conseguido por el director
Jacques Feyder en la realización de su película "La
kermesse heroica", del año 1936. Se trata de una fábula
moral que toma como pretexto argumental la llegada de los Tercios españoles
a una pequeña población de Flandes en 1616, mandados por
el Conde (todavía no Duque) de Olivares (Jean Murat). El hecho
de que los hombres del Municipio se acobardasen ante lo que consideraban
una invasión y que las mujeres ocupasen su puesto y salieran
a recibir a los extranjeros dirigidas por la esposa del burgomaestre
(Françoise Rosay, en la vida real esposa de Feyder), hace de
este delicioso film una fiesta llena de sutil ironía y con un
contenido claramente feminista.
La película retrata con admirable frescura y fino sentido del
humor la vida diaria de la sociedad flamenca de la época y su
desbordante alegría de vivir. Atractivo decisivo es la espléndida
reconstrucción ambiental basada en los cuadros de Brueghel, Vermeer
o Hals, destacando los suelos enlosados que vemos en estas obras maestras
de la pintura gracias a unos travellings admirables que captan en plano
general la suntuosidad de los decorados. No faltan los dirigentes de
los gremios locales, tan aficionados a ser retratados en grupo, ni un
extenso friso de sarcásticos personajes secundarios (enano, fraile,
carnicero ...), que enriquecen la película con sus intencionadas
circunstancias, emparentadas muchas de ellas con "el toque Lubitsch".
La personalidad de Feyder y su sólida formación humanística
quedan patentes tanto en su talento visual y dominio de la puesta en
escena (hay incluso una reproducción encubierta de "La rendición
de Breda"), como en la hermosa reflexión que nos presenta
sobre la necesidad de tolerancia en la sociedad humana. Su rotura de
tópicos -ni los hombres son todos tan listos, ni las mujeres
tan tontas- explica que el film fuese acogido con recelo, e incluso
rechazado, por aquellos nazis de 1935 para los que resultaba insultante
siquiera suponer que la mujer fuese superior al hombre.
En suma, una película deslumbrante, recomendable sin reservas
como auténtico regalo para los buenos amantes del cine.