E. T., El Extraterrestre

Ficha artística:

Título original: E.T., The Extraterrestrial
Dirigida por: Steven Spielberg
Año: 1982
Música: John Williams
Productora: Universal Pictures
Reparto: Henry Thomas, Peter Coyote, Drew Barrymore, Dee Wallace-Stone, Robert MacNoughton, K.C. Martel, Sean Frye,
C. Thomas Howell, Erika Eleniak, Michael Patrick Bilon

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Siempre que alguien me pregunta por mi película favorita me es imposible dar una respuesta. No es fácil elegir una entre todas las que han conseguido, por unos motivos u otros, despertar en mí los más dispares sentimientos. Pero en este caso voy a hacer una excepción, y voy a recordar aquella película que consiguió emocionarme incluso antes de haberla visto.

Cuando éramos pequeños, mi hermano y yo tuvimos la suerte de tener un padre que era un gran cuenta cuentos, y cada noche esperábamos ansiosos para escuchar nuevas aventuras de Tarzán o ver qué hacían las latas de tomate que cobraban vida por la noche en un supermercado (al estilo de lo que se ha podido ver recientemente en la película "Noche en el Museo"). Pero esta vez fue mi madre la que, con ayuda de un libro de fotos de la película, nos contó la historia de un pequeño extraterrestre que por descuido, es abandonado por sus compañeros en la Tierra. Y el berrinche que acompañó a la narración fue también de campeonato.

Más tarde, cuando por fin vi la película, me encontré con una pequeña obra maestra aparentemente dirigida hacia el público infantil, pero que aún hoy es capaz de hacerme saltar alguna que otra lagrimilla, sobre todo cuando llega la escena en la que se marchitan las flores y sabemos que, aunque no lo podamos ver, E.T. se muere. Capaz de romper cualquier corazón.

La historia engancha desde la primera escena, en la cual E.T. es abandonado en el bosque por sus compañeros. A partir de entonces, se suceden una serie de acontecimientos, por los cuales el extraterrestre conocerá a Elliot (Henry Thomas), quien tratará de esconderlo y protegerlo de los hombres de la N.A.S.A. que lo buscan. Al mismo tiempo, se creará un vínculo entre el niño y el pequeño visitante, por el cual el primero sentirá todo lo que experimente el segundo, consiguiendo con ello las escenas más divertidas y dramáticas de la película.

La música, compuesta por el colaborador habitual de Steven Spielberg y George Lucas, John Williams, es maravillosa y acompaña de forma perfecta todas las aventuras del pequeño hombrecillo del espacio. Tampoco hay ningún pero que poner a la actuación de los niños: Henry Thomas, Robert MacNaughton y Drew Barrimore, que en esta película no levantaba dos palmos del suelo, saben transmitir en todo momento las diferentes emociones a las que se enfrentan.

Spielberg consiguió con este film entrar en la mitología del cine, ya lo había hecho con Tiburón, lo estaba haciendo con la trilogía de Indiana Jones, y lo haría posteriormente con Parque Jurásico o La lista de Schindler, entre otras películas (no voy a esconder mi admiración por este director, guionista y productor de cine). Hay algunas escenas, como la de E.T. curando el dedo de Elliot y la del vuelo de Elliot y E.T. en bicicleta con la Luna de fondo, que quedarán para siempre en la retina de los espectadores, y que son ya icono de una generación.

Para mí, no hay mejor película que ésta si en algún momento quiero retroceder a mi infancia y recuperar un poco de la sensibilidad y la ternura que la vida diaria tantas veces se encarga de borrar.


CARLOS A. CASTILLEJO SANZ