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Es bastante difícil
la elección de una película como la mejor de tu vida pero
para mí siempre lo he tenido bastante claro hasta la fecha de hoy.
Si hay alguna película que me haya marcado mi gran afición
al cine no es otra que "Ben-Hur". Ya desde muy pequeño
escuchando por la radio las novelas de Guillermo Sautier Casaseca había
una melodía musical que se repetía en casi todas sus novelas
y se te quedaba grabada en la memoria era el tema de amor del film citado.
La película tiene todos los ingredientes del buen cine espectáculo
para saborearlo en la gran pantalla, atrapados por la magia de la oscuridad
y sus impactantes imágenes y es que "Ben-Hur" ha sido
desde hace pocos años el film más "oscarizado"
compartiendo actualmente sus 11 oscars con "Titanic" y "El
retorno del Rey".
Basada en la novela
que escribió a finales del siglo XIX el general Lewis Wallace se
convirtió en un gran éxito y en la mitad de la década
de los años veinte, el director Fred Niblo la llevó a la
pantalla con Ramón Novarro encarnando el papel protagonista. Pero
fue el gran director William Wyler, que siempre lo ha sido pero que ha
estado eclipsado por otros de nombre más relevante, de llevarla
de nuevo al cine en 1958. En aquellos años en que las que las películas
bíblicas estaban de moda y se hacían precisamente para competir
con una televisión todavía incipiente, "La Túnica
Sagrada", "Quo Vadis", "Sansón y Dalila"
o los "Diez Mandamientos", "Ben-Hur" sobresalió
por encima de todas ellas.
El papel protagonista Judá Ben-Hur recayó en las manos de
Charlton Heston un actor que ya había adquirido la experiencia
en el papel de Moisés en "Los Diez Mandamientos" de Cecil
B. De Mille. Stephend Boyd un joven actor, encarna el papel de Méssala
el amigo y luego rival de Judá, Jack Hawkins en el papel del General
Quinto Arrio, Hugh Griffith en el papel del árabe y Finlay Curie
-la bondad en persona- como le decía a Judá en una escena
de la película, interpreta al Rey Baltasar.
Como ya he dicho es puro entretenimiento la película, destacando
a lo largo todo el metraje del film que llega alcanzar las casi cuatro
horas, la carrera de cuadrigas de caballos entre Judá y Méssala
en el circo. Esta escena no la llegó a dirigir el propio Wyler
sino que estuvo auxiliado por dos maestros artesanos en escenas de especialistas
y complicadas como fueron Andrew Marton y Yakima Canutt, una carrera repleta
de riesgos y acrobacias de los especialistas y de los propios protagonistas
que fue rodada en los estudios Cinecittá de Roma.
La película a pesar de la duración te deja clavado en la
butaca y va desarrollándose paralelamente a los acontecimientos
que le suceden a Ben-Hur con el nacimiento y pasión de Cristo llegando
al clímax final del gran milagro de la curación de las leprosas.
Un factor muy importante a destacar a parte de los fastuosos decorados,
vestuario y fotografía es la música. El compositor experimentado
Miklos Rozsa que ya había compuesto música para películas
como "Quo Vadis" o"Ivanhoe" hizo una composición
modélica, maestra, en que cada tema es una superación del
anterior y hoy en día sigue siendo una banda sonora de referencia,
el propio Rozsa llega a transmitir esas imágenes en escenas claves
como la carrera de cuadrigas con sus marchas romanas, el bello tema de
amor entre Judá y Esther, las galeras, el camino del calvario o
el tema apoteósico del milagro final con música coral que
llegan a penetrar al espectador hasta el propio corazón. Una película
que a pesar de los años que fue realizada todavía se va
pasando en fechas señaladas en las diferentes cadenas televisivas
pero que transmite todavía la época dorada de lo que fue
el cine espectáculo americano.
JUAN CARLOS AJENJO ALONSO
Miembro de la Tertulia Perdiguer y colaborador de las Jornadas de Cine
de la Almunia y en la emisora "Onda Local Epila".
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