CENTAURO
QUIRÓN
(Obra del escultor Pascual Salaverri - Año
1921)
Fotografía obtenida por Rafael Castillejo,
en 1989
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Para vergüenza de los vándalos que lo destruyeron, de los irresponsables que limitaron la vigilancia en el Parque Primo de Rivera de Zaragoza y de los que no lo restauraron cuando era posible. Hoy, su lugar es ocupado por una réplica en bronce. |
| Durante
décadas, esta bonita escultura se podía contemplar a la
izquierda del busto del Doctor Cerrada en el Parque Primo de Rivera de
Zaragoza. Hoy, debido al vandalismo y la dejadez de algunos, su sitio
es ocupado por una réplica en bronce.
De niño,
el Centauro Quirón era junto al Dios Neptuno y Alfonso I el Batallador
con su león de bronce, mis monumentos preferidos. Mi abuelo me
contaba qué significaba cada uno de estos personajes a la vez
que me enseñaba a respetar el Parque y todo su entorno. Al principio, mi
querido Centauro fue "tan sólo" objeto de tontas pintadas.
Algún tiempo después, fue mutilado. Pensé que los
responsables de Parques y Jardines aprovecharían entonces para
restaurarlo debidamente pero, no fue así. Un día, apareció
decapitado. Al final, alguien pensó que lo mejor era proceder
a retirar lo poco que quedaba de él. Así permaneció
varios años, hasta que a primeros de 2008, su lugar fue ocupado
por una réplica en bronce, como al principio decía.
PERO... ¿QUIÉN
FUE EL CENTAURO QUIRÓN? En la mitología griega, Quirón pertenece a una familia de centauros sabios, nobles y filósofos. Hijo de Cronos (Saturno) y de la ninfa Filira, hija de Océano (Neptuno). Quirón fue médico y, según se dice, también cirujano. Sabía de música, del arte de la guerra, la caza y la moral, por lo que fue maestro de héroes griegos como: Aquiles, Heracles, Orfeo, Jasón y Asclepio. Quirón es el padre de una sibila, llamada Hippo, según algunas fuentes, y Thea, en otras. Hippo vaticinó que su padre, Quirón, renunciaría a su condición divina de inmortal; dicha profecía se cumplió cuando, Heracles (Hércules), durante la batalla en contra de los otros centauros, accidentalmente hirió a Quirón, que estaba de parte de él, pero como las flechas estaban envenenadas con la sangre de Hidra no había antídoto, aunque Quirón trató de curar su herida no le fue posible. La herida era muy dolorosa y no podía curársela, a pesar de que Quirón era un gran sanador. El problema añadido era que Quirón no podía morir a causa de su herida porque era hijo de un dios y por tanto inmortal; pero tampoco podía curarse. Quirón sufría mucho porque nadie podía sanarle la herida y, como además no podía morir, no tenía ni siquiera la esperanza de que algún día cesase su dolor con el descanso de la muerte. Estaba condenado a un dolor eterno. Él podía haberse amargado haciendo aún más penoso su dolor; también podía haberse entretenido con inútiles lamentaciones o dirigir su dolor y su rabia a los demás; pero no hizo eso sino que su dolor le hizo más sabio aún, le hizo aprender mucho más sobre la naturaleza del dolor, y eso le convirtió en el más grande de los sanadores de la mitología. Entonces Hércules se propuso encontrar a la Muerte para liberarle. Así, encontró a Prometeo, un Titán encadenado al Cáucaso por Zeus como castigo por haber dado el fuego a los hombres. Cada día, un águila devoraría su hígado, que luego volvería a crecer, así hasta que alguien se apiadase de él y aceptase morir en su lugar. Quirón tomó su lugar, muriendo y liberando a Prometeo. Como recompensa por su trayectoria, Zeus colocó a Quirón en los cielos como la constelación de Sagitario. |